CAMBIOS Y DEVOLUCIONES SIN PROBLEMAS ENVÍO GRATIS A TODO COLOMBIA                     PAGO 100% SEGURO                                               ENVÍOS A USA, ESPAÑA, PANAMÁ, MÉXICO   

“Guadalupe no pretende vestir el cuerpo. Pretende vestir la memoria de un país que aún sigue bordando su libertad.”

Cuando decidí que algunas piezas de Guadalupe llevarían conchas de mar, muchos podrían preguntarse qué hace el mar en una colección que nace en Bogotá. Y precisamente ahí encontré la respuesta.

Porque esta sabana, mucho antes de ser la ciudad que hoy conocemos, fue agua. 

Fue un gran lago y, en un tiempo aún más remoto, conoció el mar. 

Me conmueve pensar que debajo de nuestros pasos todavía descansa esa memoria silenciosa. 

Hay historias que el tiempo no borra; simplemente permanecen ocultas.

Las conchas representan esa memoria. Aunque sean arrancadas del océano, siguen guardando el rumor de las olas. Nunca olvidan de dónde vienen. 

Y creo que así ha ocurrido también con la libertad de muchas mujeres colombianas. Durante siglos intentaron silenciarla, contenerla, encerrarla, pero nunca lograron apagarla. 

La libertad permaneció viva, esperando el momento de volver a escucharse.

En esa historia también aparece un hombre que siempre me ha conmovido: el almirante José Prudencio Padilla. Un héroe del mar que consolidó la independencia de nuestra nación con la histórica Batalla Naval del Lago de Maracaibo y que, paradójicamente, terminó fusilado aquí, en la Plaza de Bolívar, en una ciudad que pareciera no tener ninguna relación con el océano. Y, sin embargo, la tiene. Porque el mar también habita la memoria de Bogotá.

Esa coincidencia me pareció profundamente poética. Mientras Padilla defendía la libertad desde el mar, miles de mujeres libraban otra batalla, mucho más silenciosa: la de conquistar su propia libertad desde los oficios, desde el hogar, desde el bordado, desde una aguja, desde una puntada. 

A muchos héroes la historia les levantó monumentos; a muchas mujeres apenas les quedó el rastro invisible de sus manos sobre una tela.

Guadalupe nace para honrar esa otra independencia. La que no siempre aparece en los libros, pero vive en cada mujer que decidió no renunciar a sí misma. Cada bordado de esta colección es una declaración de paciencia. Cada puntada es un acto de resistencia. Y cada concha es un recordatorio de que la libertad, como el mar, siempre encuentra el camino para regresar.

Pero Guadalupe también es una celebración del trabajo colectivo. Creo profundamente que las grandes obras nunca se construyen en soledad, sino cuando distintas manos, distintas miradas y distintos oficios se encuentran para contar una misma historia.

Por eso invité a la diseñadora de vestuario antioqueña Sofía Escobar Saldarriaga, formada en la University of the Arts London, a acompañarme durante el proceso de investigación y creación de esta colección. Quise que su mirada, llena de juventud, sensibilidad y una profunda comprensión del diseño, dialogara con mi experiencia. Como resultado de ese encuentro, le confié la creación y colaboración de cinco referencias de Guadalupe, piezas que llevan su sello y que enriquecen esta historia con una nueva voz.

Las conchas que hacen parte de Guadalupe fueron intervenidas una a una, bañadas en oro y en plata por la artista bogotana Valentina Quintero Rubio, formada académicamente en Parsons School of Design. Su mirada artística y el trabajo cuidadoso de sus manos transforman un elemento que la naturaleza nos regala en una pequeña obra de arte superior a una joya,  que lleva consigo la memoria del mar y la fuerza de nuestra historia.

Y, por supuesto, Guadalupe no existiría sin las manos de nuestras artesanas. Adriana Gómez, desde Bogotá, preserva con extraordinaria delicadeza la técnica artesanal de tela sobre tela, una labor que exige paciencia, precisión y un inmenso amor por el detalle. Desde Sandoná, Nariño, Fanny Paredes da vida a los sombreros tejidos en palma toquilla, un oficio heredado de generaciones que mantiene viva una de las tradiciones artesanales más valiosas de nuestro país.

Ellas representan aquello que más admiro de Colombia: la capacidad de convertir las manos en memoria y el oficio en patrimonio. 

En Guadalupe, cada puntada, cada tejido, cada joya y cada sombrero llevan consigo el nombre de quienes los hicieron posibles. Porque detrás de cada prenda hay una historia, y detrás de cada historia hay una persona que merece ser reconocida.

Por eso estas conchas no son un adorno. Son un símbolo. Nos recuerdan que incluso una ciudad que olvidó que alguna vez fue agua sigue llevando el mar en su memoria. Y que las mujeres colombianas, incluso cuando intentaron arrebatarles su voz, nunca dejaron de llevar la libertad en el corazón.

Eso es Guadalupe. Una colección que no habla solamente de ropa. Habla de memoria, de dignidad, de historia y de mujeres que, generación tras generación, han bordado en silencio el país que hoy somos. Habla también de hombres y mujeres que siguen creyendo en el poder del arte, del diseño y del oficio para contar quiénes somos. 

Porque cuando una prenda nace del respeto por las manos que la crean, deja de ser simplemente moda y se convierte en un legado.

Lectura

Un poco más de nuestros posts

Colombia: el país donde la naturaleza decidió quedarse

Hay lugares del mundo que son hermosos. Y hay otros que parecen haber sido creados para recordarnos el milagro de estar vivos. Colombia pertenece a esta última categoría. Como diseñador, encuentro inspiración en muchas cosas: en la arquitectura, en la historia, en las mujeres que visten mis colecciones. Pero hay una fuente inagotable a la

Diseñar historias para vestir

Muchas veces me preguntan cómo nace una colección. La respuesta nunca es sencilla porque, para mí, una colección no comienza con una tendencia, ni siquiera con un dibujo. Comienza mucho antes. Comienza con una pregunta, una emoción o una historia que necesita ser contada. Durante años, mi trabajo como diseñador de vestuario para cine y

Los Azulejos, el vuelo del amor eterno

Hay colecciones que nacen de una tendencia, de un color o de una silueta.Y hay otras que nacen del alma. “LOS AZULEJOS” nació así: como un pequeño homenaje azul a la vida, al amor y a la biodiversidad colombiana. Desde que fui parte del proceso creativo de la COP16 en Cali, empecé a mirar la

Activado el modo de prueba de Price Based Country para probar México. Debes hacer los test navegando en modo privado. Navegar en modo privado con Firefox, Chrome y Safari

Suscríbete a Nuestro Newsletter y recibe el 10% de Descuento en tu Primera Compra, además de información de lanzamientos, noticias de la marca y mucho más

Escríbenos